La silla vacía y la autoridad interior
El silencio también puede guardar una presencia Una silla vacía puede parecer una ausencia. Nada más. Sin embargo, cuando alguien lleva años mirándola, el vacío comienza a reunir voces, recuerdos y expectativas. Allí se sientan, sin cuerpo, las personas de quienes todavía esperamos una señal. Allí depositamos la bendición pendiente, la certeza que no llega y el deseo secreto de que alguien nos quite el peso de decidir. Ayron contempló esa silla hasta que el silencio cambió de significado. No llegó nadie. Y precisamente por eso apareció una posibilidad: quizá el lugar no estaba reservado para otra persona. El vacío que guarda una presencia La imagen de un espacio vacío atraviesa numerosas tradiciones espirituales y filosóficas. No siempre representa carencia. Con frecuencia señala aquello que puede recibir, contener o revelar. En el taoísmo, el espacio vacío de una vasija es lo que permite que la vasija cumpla su función. La materia forma el recipiente, pero la disponibilidad de su cent...