El silencio que no necesita vencer
Sobre una mesa quedaron dos tazas. Una estaba fría. La otra conservaba todavía un poco de calor. Podrían ser únicamente los restos de una conversación, objetos domésticos esperando llegar al fregadero. Pero algunas imágenes pequeñas contienen preguntas enormes. Dos tazas pueden representar dos experiencias, dos memorias, dos maneras de haber vivido una misma historia. Ninguna necesita romper a la otra para permanecer sobre la mesa. Quizá por eso el silencio posterior a ciertas conversaciones se siente diferente. Hay silencios llenos de resentimiento y silencios nacidos del miedo. Pero existe otro: el que aparece cuando una persona descubre que no necesita utilizar cada argumento que posee. Ese silencio no está vacío. Está sosteniendo algo. El espacio entre las dos tazas El silencio ha ocupado un lugar singular en muchas tradiciones espirituales y filosóficas, aunque no siempre significa lo mismo. En el taoísmo , la imagen del recipiente vacío ofrece una intuición especialmente cercana ...