miércoles, 26 de marzo de 2025

Cuando Dios está en la sala de espera

Todos pasamos por momentos en los que la vida parece detenerse. Hay decisiones que no dependen de nosotros, situaciones que tardan en resolverse, puertas que aún no se abren. Y es precisamente ahí, en la sala de espera de la vida, donde la ansiedad suele tocar a la puerta.

Pero la Palabra de Dios nos ofrece una promesa que trasciende el tiempo y las circunstancias: 

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.”

— Isaías 41:10

Este versículo no es solo un consuelo, es un ancla. No dice: “No temas, porque pronto recibirás lo que esperas”, sino: “No temas, porque YO estoy contigo”. Su presencia es más poderosa que cualquier resultado. Su compañía es garantía de que no estamos a la deriva, aunque sintamos que no avanzamos.

Dios promete fuerza, ayuda y sustento, no solo en el día de la victoria, sino en el proceso mismo. A veces, la sala de espera es también el taller donde Dios fortalece nuestra fe, redefine nuestras prioridades y alinea nuestros pasos con su propósito eterno.

Oración para el Camino

Señor, en esta espera, enséñame a confiar. Que no me gobierne la ansiedad, sino la certeza de tu presencia constante. Fortalece mi mente, renueva mi fe, y lléname de esperanza cada día. Ayúdame a recordar que tú no llegas tarde, y que mientras yo espero, tú trabajas. Gracias porque me esfuerzas, me ayudas y me sostienes con tu mano fiel. Amén.

Recuerda: No siempre veremos la respuesta de inmediato, pero siempre podemos contar con Su presencia inmediata.

En la sala de espera, Dios no está ausente; está presente, obrando silenciosamente en tu favor.

Hasta la próxima entrega, 

Pastor Alexander Madrigal.